Soy en tu persiana ese polvo
que te acosa constante,
te exaspera borrarlo,
diluirlo al aire,
transformarlo al viento.
Soy la piedra en tu zapato
que te hace ruido,
te inyecta motivos,
te frena el caminar,
te clama un respiro,
te pide compasión.
Soy en tu cuerpo tu cáncer,
tu sida,
tu elemento suicida.
Soy nada más que un obstáculo,
un tal vez,
un cuidado,
un dardo mal clavado en la puerta,
un centavo.
Soy tu molestia perfecta,
tu cruel orador,
tu perfume en las fiestas,
la verruga en tu mentón.
Soy lo que no quieres
y necesitas a la vez,
como si odiarme fuese amarme,
como si amarme fuese perder.
Soy el verso que sobra
y falta a la vez,
soy el recuerdo en tu memoria
y el futuro por haber.
lunes, 15 de marzo de 2010
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