Entre mi lágrima corre el deseo,
la firmeza de tu mano me arrea constante,
el dorso de tu espalda
mi eterno acompañante.
El beso nórtico congeló
su arte benigno
tu piel lo combatió.
No soporto la idea de estar lejos
ahora que estás cerca,
no soporto oír los llantos
ahora que sólo hay risas.
Pues recogiste en mis delirios a mis ojos perdidos,
escuchaste lo sordo con tu alma
y lo hiciste vivo
como milagro griego.
Inquietaste mi quietud
y alegraste mi pena,
sobre el palco de esa nube
planto mis cimientos de madera.
Entre mi lágrima corre el deseo
que al miedo haz desnudado,
lo has ahorcado en tus brazos
e incinerado en tu regazo.
Lo hiciste fantasma y el querer se hizo carne,
entre mi lágrima corre el deseo
de un beso fantasma
que en el pasado quedó.
viernes, 29 de enero de 2010
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